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Cuidadoras internas en Rota

Convivir veinticuatro horas con alguien no es lo mismo que recibir a alguien tres horas al día, y cuando además las dos personas no comparten idioma ni costumbres, lo que en el servicio por horas era una incomodidad menor pasa a ser el asunto central. En Rota tenemos bastantes casos así, con residentes extranjeros mayores que llevan aquí media vida y que necesitan a alguien dentro de casa.

Respondemos en 120 horas laborables.

Convivir no es atender

En el servicio por horas, la profesional llega, hace su trabajo y se va. Las diferencias de costumbres apenas se notan. En una interna, en cambio, se comparte cocina, horarios, televisión, silencios y una casa entera durante meses.

Ahí las cosas pequeñas pesan mucho: a qué hora se cena, si se come lo mismo, si la radio está puesta todo el día, cuánto se habla. Cuando además hay una barrera de idioma, esas fricciones no se pueden negociar sobre la marcha con una conversación, y se enquistan.

Por eso en Rota dedicamos más tiempo del habitual a la preparación previa. No es papeleo: es lo que hace que la convivencia dure.

El acuerdo de convivencia

Antes de que nadie entre en la casa, dejamos por escrito y con la familia delante los puntos que sabemos que generan conflicto. La jornada y el horario. El día de descanso y quién lo cubre. Las comidas: qué se prepara, quién decide el menú y si se come junto o por separado. El uso de las zonas comunes. Los animales. El tabaco. Las visitas.

No es desconfianza hacia nadie. Es que cuando esas cosas no se hablan, se resuelven a base de suposiciones, y en el segundo mes alguien está molesto sin saber muy bien por qué.

El idioma en la convivencia diaria

Que la profesional se maneje en inglés no es un lujo en estos casos. Es lo que permite que la persona mayor diga que le duele algo, que pida lo que quiere comer o que exprese que está incómoda, en vez de resignarse a que le entiendan a medias durante meses.

Y hay un motivo que conviene conocer: con determinados deterioros cognitivos, la persona pierde primero el idioma aprendido y vuelve al materno. Alguien que hablaba español razonablemente a los setenta puede dejar de hacerlo a los ochenta y cinco.

Cuando la familia está a dos mil kilómetros

Es la situación de la mayoría de estos casos. Los hijos están fuera, vienen dos o tres veces al año y toda la información pasa por nosotros.

Eso nos obliga a ser sistemáticos: resumen periódico acordado, aviso inmediato de cualquier cambio o caída, y visitas nuestras a la casa durante la adaptación para ver con nuestros ojos cómo está funcionando la convivencia, y no solo preguntarlo.

Lo que se hace

Apoyo durante todo el día, aseo, comidas y compra, recordatorio de medicación pautada por escrito, acompañamiento y compañía. Descanso semanal cubierto por sustituta. Sin curas ni técnica sanitaria, que son de enfermería.

Cómo empezamos

Visita a casa sin coste, en español o en inglés, con el acuerdo de convivencia sobre la mesa. Candidata en cinco días.

Preguntas de Rota

Mi madre es inglesa. ¿Tenéis profesionales que hablen inglés?

Tenemos perfiles bilingües y los proponemos para estos casos, aunque no siempre están disponibles de inmediato: en interna la disponibilidad es más ajustada que por horas y a veces hay que esperar unas semanas. Preferimos decirlo así antes que proponer a alguien que no se maneja y que la convivencia se rompa en quince días.

Vivimos fuera de España. ¿Cómo controlamos que todo va bien?

Con un canal acordado desde el principio: un resumen periódico con la frecuencia que pactemos y aviso inmediato de cualquier cosa relevante, incluidas las caídas por leves que parezcan. Además pasamos a ver cómo va la convivencia durante las primeras semanas y os contamos qué hemos visto, no solo lo que nos cuenten.

¿Qué se acuerda antes de que empiece?

Por escrito: horario de la jornada, día de descanso, quién lo cubre, qué comidas se preparan y cómo, si hay animales, si se fuma, qué zonas de la casa son de la profesional y cuáles no. Parece excesivo y es exactamente lo que evita el noventa por ciento de los conflictos de convivencia en el segundo mes.

¿Y si no encajan?

Se cambia durante el periodo de adaptación y sin coste. En convivencia veinticuatro horas es más frecuente que en el servicio por horas que a la primera no funcione, y no es culpa de nadie. Lo que pedimos es que se diga pronto, en las primeras semanas, en vez de aguantar meses por no incomodar.

Hablar con alguien de Rota

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La visita a casa no se cobra y no compromete a nada. Respondemos en 72 horas.

Otras zonas donde trabajamos

De Islantilla a Sotogrande. Quince municipios de Huelva y Cádiz.

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